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Vivienda colectiva en México
El derecho a la arquitectura

Un libro de Fernanda Canales

Disponible

16,83 €
Últimos ejemplares

Los sueños de la vivienda colectiva del movimiento moderno marcan probablemente el origen de una genealogía habitacional que este estudio resigue a través del análisis comparado de 100 proyectos realizados en México desde principios del siglo XX hasta la actualidad. Entre ellos, encontramos obras de arquitectos tan reconocidos como Juan O’Gorman, Luis Barragán, Mario Pani, Hannes Meyer, Alejandro Aravena o Alberto Kalach.

A partir de fotografías de época y planos redibujados, Vivienda colectiva en México no solo examina los parámetros básicos de cada una de las obras estudiadas, sino que señala algunas de las cuestiones fundamentales que han acompañado a los debates en torno a la fórmula habitacional colectiva, como los problemas de la segregación residencial, la idea de casa productiva o el papel de las políticas actuales. Un estudio profundo y completo que proporciona nuevas claves para la construcción de una cultura del hábitat que indague en la relación que existe entre lo que es de uno y lo que es de todos.

Descripción técnica del libro:

17 x 24cm
208 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425230080
Rústica
2017
Descripción
Descripción

Detalles

Los sueños de la vivienda colectiva del movimiento moderno marcan probablemente el origen de una genealogía habitacional que este estudio resigue a través del análisis comparado de 100 proyectos realizados en México desde principios del siglo XX hasta la actualidad. Entre ellos, encontramos obras de arquitectos tan reconocidos como Juan O’Gorman, Luis Barragán, Mario Pani, Hannes Meyer, Alejandro Aravena o Alberto Kalach.

A partir de fotografías de época y planos redibujados, Vivienda colectiva en México no solo examina los parámetros básicos de cada una de las obras estudiadas, sino que señala algunas de las cuestiones fundamentales que han acompañado a los debates en torno a la fórmula habitacional colectiva, como los problemas de la segregación residencial, la idea de casa productiva o el papel de las políticas actuales. Un estudio profundo y completo que proporciona nuevas claves para la construcción de una cultura del hábitat que indague en la relación que existe entre lo que es de uno y lo que es de todos.

Fernanda Canales (Ciudad de México, 1974) estudió arquitectura en la Universidad Iberoamericana en México (UIA), un máster en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), en Barcelona, y es doctora por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM). Su trabajo se ha expuesto en las bienales de arquitectura de Venecia, São Paulo y Róterdam, así como en museos y galerías de América, Europa y Australia. Es autora de numerosos artículos y publicaciones, entre los que destacan Arquitectura en México 1900-2010. La construcción de la modernidad (2013) y 100 × 100 arquitectos del siglo XX en México (2011).

Índice de contenidos
Índice de contenidos

Índice

Introducción. ¿Nuestra casa?
La vivienda en el tiempo
La vivienda en la ciudad: 100 proyectos

La vecindad moderna 1913-1939
Vivienda mínima 1929-1942
Vivienda vertical 1931-1958
Conjuntos multifamiliares 1947-1964
Vivienda progresiva 1947-1969
Ciudades dentro de ciudades 1964-1976
La vivienda como barrio 1972-1992
La reconstrucción de la casa 1991-1999
La casa como acupuntura urbana 2001-2015
Casas con memoria 2004-2015

Bibliografía
Origen de las ilustraciones

Lee un fragmento
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Extracto de la introducción

Introducción

Es en la casa, la primera arquitectura que creó el ser humano, donde pasamos la mayor parte de nuestras vidas y donde se produce la intermediación básica entre nuestro cuerpo y el entorno, entre lo íntimo y lo compartido. En la actualidad, la población mundial se concentra mayoritariamente en las ciudades, y el cambio de escala que esto ha supuesto ha hecho que la casa sufriera transformaciones para las que no estaba preparada; en poco tiempo, sus repercusiones han pasado de lo doméstico a lo planetario, de la habitación personal al mundo compartido. Cada vez son más visibles las consecuencias en las decisiones de vida de unos que afectan a las formas de vida de otros.

Hoy en día, la casa es el tipo de arquitectura que mayor implicación tiene en el territorio y en la sociedad.

A pesar de ser el tipo de construcción más ensayado, está lleno de deficiencias. Su complejidad no solo radica en el diseño de la morada en sí, en cómo solucionar la vida en unos cuantos metros cuadrados, sino en los efectos que la casa genera en el exterior. Le Corbusier lo señaló hace tiempo al decir que “un sueño multiplicado por dos millones se convierte en pesadilla”. Su advertencia resuena hoy con unos efectos exponenciales que obligan a cuestionarnos cómo debe ser una casa particular en un mundo cada vez más poblado.

Debido a su carácter íntimo, cuando se aborda el tema de la casa, por lo general se hace dentro de los límites de un terreno, y se omiten sus implicaciones colectivas. Todo parece centrarse en elementos parciales —fachadas, interiores, detalles—, pero ¿y la ciudad?, ¿y los vecinos? Este enfoque aislado no solo prevalece en los estudios y en las publicaciones, sino también en las políticas de planeamiento urbano. Que la mitad de los habitantes del planeta vivan en barrios marginales sin acceso a agua corriente es un buen ejemplo de este desajuste. Sin embargo, al contrario de lo que comúnmente se cree, el principal problema de la vivienda no tiene tanto que ver con las carencias económicas, sino con esa visión parcial que desdeña los efectos de la suma de casas en el territorio.

Las palabras ‘hogar’ y ‘vivienda’ evocan diferentes impresiones. ¿Qué separa ambos términos, cuyo significado se supone que es el mismo? ¿Por qué ‘vivienda’ se aleja de la noción de refugio que caracteriza al ‘hogar’? Esta distancia da cuenta de la visión reduccionista con que se aborda (y se construye) la morada cuando se multiplica.

El siglo XX contó con grandes aportaciones en materia de vivienda colectiva: transitó de las casas sin baño ni electricidad hasta los experimentos pensados para mejorar las condiciones de vida de las mayorías. El fenómeno de la urbanización masiva se inició en América Latina y cobró unas dimensiones insólitas en México, lo que forzó a una mayor inventiva. Arquitectos como Juan O’Gorman, Mario Pani, Pedro Ramírez Vázquez, Alberto T. Arai y Carlos Lazo entendieron la vivienda como un instrumento formativo de la sociedad y le otorgaron nuevas cualidades. Sin embargo, en las últimas décadas del siglo XX, el crecimiento desmedido de la población puso en entredicho el progreso de la vivienda. Cuando la población mexicana se triplicó en tan solo 50 años, dejó de ser importante cómo habitaban las mayorías y se creyó imposible planear las ciudades, incluso las pequeñas y ricas. Parecía que bastaba con confiar en la capacidad innata de los habitantes para afrontar problemas inconmensurables con escasos presupuestos y tiempos exiguos. Sin embargo, en estos momentos en los que la devastación territorial ha alcanzado unos niveles inigualables y los índices de violencia del país son equivalentes a los de los países en guerra, es fundamental volver a colocar el tema de la vivienda en el centro de las discusiones, que vuelva a ser una prioridad para mejorar las formas de vida y la relación con el entorno.

En un mundo con más viviendas concentradas en menos espacio, cada vez son más importantes los acuerdos que se establezcan entre las formas de vida individuales, la convivencia en sociedad y el impacto sobre el medio ambiente.

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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