Un perro cada dia

Un libro de Sally Muir

Disponible

14,90 €
Novedad

Artista y entusiasta de los perros, Sally Muir recoge en este libro 365 ilustraciones de canes de todas las formas, razas y tamaños. A través de elaborados bocetos, pinturas al óleo o litografías, Un perro cada día es una celebración de la ternura y las emociones que transmiten y despiertan estos bellos animales.

Descripción técnica del libro:

14 x 19cm
240 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425231797
Cartoné
2018
Descripción
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Detalles

Artista y entusiasta de los perros, Sally Muir recoge en este libro 365 ilustraciones de canes de todas las formas, razas y tamaños. A través de elaborados bocetos, pinturas al óleo o litografías, Un perro cada día es una celebración de la ternura y las emociones que transmiten y despiertan estos bellos animales.

Sally Muir
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He tenido perros toda mi vida. Mis padres tuvieron hasta cuatro generaciones de caniches entre los años 50 y los 60. A principios de la década de 1970 se pasaron a los lebreles afganos, Casanis y Ottoline, que eran madre e hija, ambas preciosas, rebeldes y con pocas luces. Después de ellas llegó Battersea, un chucho en apariencia encantador pero que tenía la costumbre de morder a mi madre cuando nadie miraba. Al final volvieron a los caniches con Bognor, un bello ejemplar color albaricoque, aunque un poco tonto. Después de él y sin explicación alguna, se pasaron a los gatos.

Fui yo quien retomó la costumbre de tener perros en la familia con Fanny, una perra adoptada con mucho pelo que parecía el músico de reserva del grupo Duran Duran. Tenía mucha personalidad y era de ideas fijas. Después llegó Dorothy, una dálmata con buen carácter, muy cariñosa con todo el mundo. Más o menos en la misma época llegó a casa Jack Swan, un hermosísimo galgo inglés de color dorado que nos encontramos vagando por las calles de Bath, en el suroeste de Inglaterra. Dije que lo cuidaría ese fin de semana y se quedó con nosotros un año —muy poco tiempo— hasta que murió mientras dormía. Después de él vinieron dos whippets: la fiel Lily, que va conmigo a todas partes, y Peggy, menos dependiente y que adora tumbarse al sol.

Casi desde que empecé a tener perros en casa me ha gustado dibujarlos y pintarlos. De hecho, mis perros aparecen varias veces a lo largo del libro. Hace algunos años, creé un sencillo perfil de Facebook llamado “A Dog A Day” (Un perro cada día) en el que publicaba diariamente el dibujo de un perro. Algunos días hacía varios dibujos y otros no dibujaba nada, pero cada día publicaba alguno. Al ver que la gente mostraba interés, empecé a atreverme con otros materiales. Trefilado, litografía, recortes de papel, rotulador fino, tinta o sellos de patata se encuentran entre las muchas técnicas que utilicé para mantener el interés de mis amables seguidores y el mío propio. Aunque el proyecto terminó hace ya varios años, sigo publicando con regularidad imágenes de perros.

Pero gracias a este proyecto encontré el trabajo perfecto para mí. Los perros y sus dueños me resultan fascinantes. Me encanta ver el cariño mutuo que se profesan, las personalidades tan definidas que tienen los perros y las complejas emociones que les atribuimos. Los perros sacan lo mejor —y en ocasiones también lo peor— de las personas. Intento que mis dibujos expresen la personalidad de cada uno de ellos. Para mí, retratar a un perro es algo tan serio como retratar a una persona.También me gustan las personas —no se trata de elegir entre unos u otros—, pero lo cierto es que podría pasarme la vida pintando o dibujando un perro cada día.

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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