Sueño de habitar

Un libro de Blanca Lleó

Disponible

35,00 €
Este ensayo propone repensar la transformación del proyecto moderno a través de la casa como sueño de habitar. Además de que, por primera vez en la historia, la casa pasa a ser protagonista de la arquitectura moderna, también es un espacio receptor y transmisor, especialmente sensible a las más sutiles variaciones que se han sucedido durante el siglo xx.

El texto es una suma de fragmentos que recorre episodios dispersos y emergentes en torno al sueño moderno del habitar. Desde un primer momento, donde un intérieur se resiste a la modernidad exterior amenazante, pasando por las plasmaciones heroicas de una modernidad ortodoxa, más adelante se llega a la explosión liberadora del proyecto moderno, la revisión crítica de la década de 1960, para acabar en las propuestas revolucionarias que conducen a una visión del presente, donde los nuevos procesos de información y comunicación aparecen en la casa como potenciales transformadores y continuadores del sueño moderno de habitar.

Descripción técnica del libro:

17 x 24cm
239 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425220173
Rústica
2005
Descripción
Descripción

Detalles

Este ensayo propone repensar la transformación del proyecto moderno a través de la casa como sueño de habitar. Además de que, por primera vez en la historia, la casa pasa a ser protagonista de la arquitectura moderna, también es un espacio receptor y transmisor, especialmente sensible a las más sutiles variaciones que se han sucedido durante el siglo xx.

El texto es una suma de fragmentos que recorre episodios dispersos y emergentes en torno al sueño moderno del habitar. Desde un primer momento, donde un intérieur se resiste a la modernidad exterior amenazante, pasando por las plasmaciones heroicas de una modernidad ortodoxa, más adelante se llega a la explosión liberadora del proyecto moderno, la revisión crítica de la década de 1960, para acabar en las propuestas revolucionarias que conducen a una visión del presente, donde los nuevos procesos de información y comunicación aparecen en la casa como potenciales transformadores y continuadores del sueño moderno de habitar.
Blanca Lleó es doctora arquitecta y profesora titular de proyectos en la Escuela Técnica Superior de Madrid (ETSAM). Su obra como arquitecta ha sido ampliamente publicada y ha recibido diversos galardones.
Índice de contenidos
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Índice de contenidos:


Presentación. Francisco Jarauta

Introducción
Prehistoria de la modernidad:
las masas y el intérieur
El siglo de los tiempos
L’Esprit Nouveau
Autobiografías
Crisis: la casa habla
La casa futura, un oasis a la carta

Bibliografía
Agradecimientos
Créditos fotográficos

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Texto de la introducción:


'Introducción

En 1994 se encontró y publicó por primera vez un manuscrito de Julio Verne titulado París en el siglo XX y fechado en 1863. En este relato, el genial escritor -que en plena era victoriana hacía soñar con viajes a la luna, a las profundidades marinas o al centro de la tierra- anticipa en más de cien años la condición abierta y cosmopolita de la casa de nuestro tiempo.

'Nuevas invenciones permitirán enviar escritos, firmas o ilustraciones y firmar contratos a una distancia de 20.000 km. Todas las casas estarán conectadas'.

Como imaginaba Verne, las formas de relación entre los seres humanos están cambiando aceleradamente desde las últimas décadas del siglo XX. Muchos hablan ya de una revolución tecnocientífica comparable a la producida por la escritura, la imprenta o el sistema de producción industrial del siglo XIX.

Uno de los agentes esenciales de la transformación en la vida cotidiana -y también de los cambios en las estructuras sociales- es la introducción de la telemática, es decir, de las tecnologías electrónicas y audiovisuales, en los hogares contemporáneos. A los ya familiares teléfono, radio, vídeo y televisión se suma hoy la masiva y rápida incorporación de ordenadores y redes digitales.

El espacio doméstico, siempre sensible a las aspiraciones del hombre en el mundo, se presenta actualmente como una mezcla indeterminada de pasado y futuro, un lugar donde convergen viejos y nuevos sueños de habitar la tierra; donde a los tradicionales sueños de privacidad y confort se suman nuevos sueños de poder total desde la casa.

Proyecto moderno, proyecto inacabado

Este ensayo quiere hacerse eco del debate contemporáneo en torno a la crisis o transformación del proyecto moderno en el nuevo orden mundial.

Su título, Sueño de habitar, proviene del de la tesis doctoral que también ha dado ha dado lugar a este libro: La casa, un sueño de habitar en el proyecto moderno, un proyecto inacabado. Parte de él hace referencia a un breve discurso del filósofo alemán Jürgen Habermas al recibir el Premio Theodor Adorno, otorgado por la ciudad de Francfort, en septiembre de 1980.1 Este ensayo partía de una constatación decepcionante: la I Bienal de Arquitectura de Venecia aparecía como el reflejo de una cultura antimoderna. Allí, 'una vanguardia de frentes invertidos (…) sacrificó la tradición de modernidad a fin de hacer sitio a un nuevo historicismo'. Habermas estaba dando entonces la voz de alarma ante una oleada neoconservadora.

Con el impulso de la confianza en el pensador alemán y en otros contemporáneos, mi propósito ha sido investigar la transformación del proyecto moderno en arquitectura, a fin de dar una respuesta a su pretendida condición inconclusa.

La exposición de Venecia a la que se refiere Habermas, titulada La presencia del pasado, ilustraba la polémica que venía anunciando el fin de la arquitectura moderna desde la década precedente. No olvidemos que se celebró tan sólo dos años después de la famosa cumbre de Nueva York que, con el título After Modern Architecture, reunió a las revistas y los arquitectos más importantes del mundo para sentenciar el fin de una época a pesar del incierto horizonte futuro. A finales de la década de 1970 impera 'la conciencia de que el movimiento moderno ya ha quedado atrás, que éste puede ser olvidado', según afirma uno de los arquitectos más destacados de nuestro panorama actual.

Sin embargo, tras aquellos años de polémica, la posmodernidad se ha agotado en su propia incompetencia ética, en su narcisismo y en su incapacidad para hacerse cargo de la complejidad contemporánea.

¿Podríamos afirmar hoy, con aquella rotundidad de hace veinticinco años, el fin de la arquitectura moderna? ¿O mejor hablaríamos de una transformación o regeneración crítica de sus aspiraciones y logros?

Por otro lado, la crítica es parte inseparable del proceso. Ya que, desde el mismo inicio del proyecto moderno, se va quebrando el anhelo emancipatorio del hombre como máximo logro de la razón, distintas perspectivas disciplinares -Friedrich Nietzsche, Karl Marx, Sigmund Freud- han confluido a lo largo del siglo XIX en la necesaria reflexión acerca de los aspectos irracionales y míticos de la experiencia humana incluidos en el pensamiento de la racionalidad. Además, en el transcurso del siglo XX ha ido debilitándose hasta casi desvanecerse el sueño más ambicioso de la cultura occidental. En su lugar, un nuevo pensamiento relativista y nihilista enfrenta e intercambia contrarios sin ninguna pretensión de conocimiento totalizador o fundacional, con la certeza constatable de una cultura de la desintegración, en un mundo globalizado pero fragmentado, en un sujeto descentrado.

En la época actual de crisis y desconcierto parece que el punto de partida inevitable ha de ser el de repensar críticamente la evolución del proyecto moderno a lo largo del siglo XX, es decir, constituir una génesis personal de la conciencia moderna. Replantear así nuestra identidad es tomar el impulso necesario para adentrarnos en nuevos y desconocidos territorios de la cultura y el pensamiento arquitectónicos.

A través de la casa como sueño de habitar, por lo tanto, este ensayo se propone volver sobre algunas ideas que subyacen en el proyecto moderno.

El habitante en el proyecto moderno

Conviene hacer una breve aclaración previa para establecer la diferencia esencial entre el proyecto moderno y la modernidad o, si se quiere, entre el proyecto moderno y la modernización.

Alain Touraine, en su defensa del pensamiento de Habermas, afirma: 'no hay modernidad sin racionalización; pero tampoco sin formación de un sujeto-en-el-mundo que se siente responsable frente a sí mismo y frente a la sociedad'.

Racionalización y subjetivación aparecen como conceptos esenciales del sueño moderno. La modernidad como tentativa de llevar a cabo los ideales de la razón ha sido definida por la eficacia de la razón instrumental, es decir, del dominio del mundo gracias a la ciencia y a la técnica. Pero esto es sólo la mitad del proyecto moderno. El proyecto moderno como proyecto de renovación social, además de situar a la razón por encima del dogma, es también y sobre todo la afirmación del sujeto como libertad y creación: libertad como derecho de elección y participación, creación como identidad con la propia vida. Ésta es la otra mitad.

Así pues, lo que diferencia al proyecto moderno de la modernidad es, fundamentalmente, la creencia en el sujeto, agente, actor o, simplemente, en nuestro caso, habitante de la casa.

Le Corbusier habla de un espíritu nuevo llamado a 'ayudar al hombre alienado de su tiempo para dar significado y autenticidad a su propia vida'. Mies van der Rohe identifica lo correcto y significativo de los nuevos tiempos, que es 'dar al espíritu oportunidad de existir'. En el mismo sentido, la arquitectura de Alison y Peter Smithson es 'responsable con el sentido de identidad y pertenencia del sujeto que la habita'.

Pero lo paradójico de nuestro tiempo es que, mientras la crítica más o menos frontal al proyecto moderno se ha generalizado, la modernización de la sociedad se ha ido extendiendo de forma acelerada por todo el planeta. Ocurre así porque existe una fuerte contradicción entre la modernización en tanto que puesta en marcha de los imperativos de un sistema económico y burocratizado casi autónomo, por una parte, y la consolidación y desarrollo de los progresos y conquistas del sujeto en la sociedad moderna, por otra.

El proyecto moderno se ha resquebrajado y, en la crisis actual, se impone una reconstrucción de sus aciertos y sus fallos como inevitable punto de partida para cualquier nueva afirmación. En este contexto, los aspectos autobiográficos de identidad adquieren una importancia capital, mientras que la casa como sueño de habitar se convierte de nuevo en uno de los objetivos preferentes del debate contemporáneo.

Sueño de habitar

Este ensayo quisiera ser, en síntesis, el reflejo de un recorrido personal por las intenciones del proyecto moderno. Para ello, propongo un paseo a través de la casa como sueño de habitar, por tres razones:

1º. Por ser el espacio vital indisolublemente asociado a las aspiraciones humanas de habitar.
2º. Por ser la casa, por primera vez en los tiempos modernos, la protagonista de la arquitectura.
3º. Por ser la casa objeto transmisor o detector, especialmente sensible, de las más sutiles variaciones acaecidas en cada momento del siglo XX, tanto en los avances técnicos, como en los cambios sociales.

Este libro consiste en una suma de ensayos sobre la casa en el proyecto moderno. El método utilizado no es sistemático ni exhaustivo; no hay tiempo ni espacio para las grandes síntesis. Desde la extensión y complejidad del presente, no se puede encerrar la realidad en una visión totalizadora. Muy al contrario, y siguiendo los pasos en su día solitarios y siempre ejemplares de Walter Benjamin -'método es rodeo'-, me aproximaré a la realidad por medio de cortes discrecionales y transversales, problematizando e interrogando desde una dimensión provisional. Ante la crisis de certezas absolutas, he elegido intentar un acercamiento parcial y fragmentario, unas líneas de reflexión que permitan un cierto conocimiento de nuestro mundo en términos relativamente fiables.

Tomaré episodios esporádicos pero reveladores y actuales para indagar, a través de la casa como sueño de habitar, las distintas interpretaciones que en el tiempo y en el espacio ha tenido el proyecto moderno. Éste será el hilo conductor de todos los capítulos: la casa en la modernidad.

Cada capítulo, lejos de la estructura clásica, donde las partes se deben a un todo jerárquico, se manifiesta como un todo independiente. El resultado es una yuxtaposición de episodios, donde cada uno adquiere la forma o estructura más acorde con su contenido.

En el capítulo primero nos adentramos de la mano de Walter Benjamin en 'la prehistoria de la modernidad'. Su Libro de los pasajes, escrito durante las décadas de 1920 y 1930, es un ambicioso e inconcluso proyecto que quiere desvelar la fantasmagoría que enmascara los inicios del proyecto moderno a mediados del siglo XIX, en los tiempos de Charles Baudelaire. Valiéndonos de su enfoque y método dialéctico, nos proponemos explorar la idea de habitar en este período, reflejada por un personaje y una obra claves: sir John Soane y su casa-museo de Londres. Esta obra es mucho más que una casa; es un mundo completo, propio y complejo, un intérieur donde la vida cultural del estudioso y el coleccionista, la vida profesional del arquitecto, la vida social y, por supuesto, la vida doméstica tienen cabida. Sus múltiples reformas y ampliaciones, a lo largo de un cuarto de siglo, son el reflejo de la evolución del hombre que la creó y habitó.

En este primer capítulo se insiste de modo recurrente y obsesivo en los detalles y pormenores del intérieur; casi con espíritu detectivesco: buscando rastros, encontrando claves. El análisis quiere ser concentrado, minucioso, casi agotador; al igual que este interior agobiante y protector que, como creación de huellas permanentes, combate la modernidad amenazante del exterior.

En el capítulo segundo una corriente de aire fresco y limpio parece surgir de las páginas que nos remiten a la década de 1920, los tiempos de la modernidad triunfante. La movilidad, optimismo y libertad de esta década invitan a inquirir en un vuelo ligero sobre diferentes personajes y acontecimientos. Dos momentos destacados aglutinan las experiencias acerca del espacio doméstico moderno: la Exposición Internacional de Stuttgart en 1927 y la de París en 1925. En ellas centraremos sendos enfoques del signo de los tiempos: uno individual, en la persona de Mies van der Rohe, como heredero del romántico Zeitgeist, y otro colectivo, en el grupo de vanguardia que encabezan Le Corbusier y L’Esprit Nouveau. La Sala de vidrio de Mies y las parisinas casas de artistas representan la primera materialización de un nuevo sueño de habitar.

El capítulo tercero es una explosión de la idea de modernidad, libre ya de cualquier dogma y normativa de lenguaje. Una serie de casas como autobiografías de su habitante y hacedor sitúan al sujeto por encima de cualquier otro factor. Entramos en un mundo personal, atemporal, anacrónico incluso, del individuo frente a la sociedad.

Cinco refugios en la naturaleza, dispersos en el tiempo y en el espacio, nos servirán para representar el amplio panorama del proyecto moderno. La arquitectura se ofrece aquí, más que nunca, como testimonio construido de las ideas del arquitecto que la realiza y habita, de sus obsesiones y repeticiones, intereses y sueños, logros y experimentos, más allá de la técnica, la razón social o la representación. La casa es la piel del hombre, el propio sujeto en su modo de habitar el mundo. Los aspectos míticos, irracionales y simbólicos desbordan la racionalidad moderna.

Cinco casas, cinco testamentos. En 1927, Frank Lloyd Wright realiza el campamento de Ocatilla, un hogar comunitario y efímero que simboliza el retorno a los orígenes, la vuelta a la naturaleza, el pionero a la búsqueda del nuevo sujeto. La casa Stennäs, que Erik Gunnar Asplund se construye en 1935, es una obra dialéctica entre el neoempirismo psicológico, la modestia vernacular y el funcionalismo moderno; el intimista en la nostalgia del sujeto perdido. La casa Muuratsälo (1953) de Alvar Aalto, en los lagos de Finlandia, es el retiro que conjuga arte, técnica y naturaleza en una obra experimental del humanista en la dialéctica moderna del sujeto. La casa en Porto Petro (Mallorca, 1972) será el testamento construido de su habitante y autor, Jørn Utzon; el arqueólogo a la deriva del sujeto descentrado. Por último, la casa de Patrick y Silvia Shiel en la isla La Graciosa (1969) es la aventura del hombre libre, alejado, aunque no olvidado, de la civilización moderna.

En la segunda parte de este capítulo, y también desde la casa propia del arquitecto, nos adentramos en la casa de toda una vida al analizar la casa de Le Corbusier, en Porte Molitor, en París, y la de Konstantin Mélnikov, en Moscú, como sueño moderno de habitar.

En el capítulo cuarto nos situamos en las décadas de 1960 y 1970, cuando la nueva crítica aparece como revisión del proyecto moderno. La información masiva en las ciudades, la historia, la pluralidad funcional y la ambigüedad de significados se incorporan como factores transformadores de la cultura moderna. Una mirada bifocal nos proporciona de nuevo un panorama de mayor perspectiva: la acción vital y heroica que caracteriza la utopía artística de Gordon Matta-Clark confluye como apertura crítica con la propuesta iconoclasta y antidogmática de Robert Venturi. Ambos cuestionan y rompen las convenciones de la casa suburbial norteamericana, revisando críticamente el proyecto moderno y ofreciendo nuevas perspectivas al sueño de habitar.

En el capítulo quinto y último nos acercamos al presente y al futuro de la casa actual, partiendo de las utopías futuristas de la segunda posguerra. Para pensar el hogar como un 'oasis a la carta', desmaterializado y contingente, que tiene en la todopoderosa tecnología de la comunicación y el control uno de los agentes de cambio más determinantes, analizaré dialécticamente la compleja y contradictoria relación entre el hombre y la máquina. Las experiencias precedentes de Richard Buckminster Fuller, Peter y Alison Smithson y del grupo Archigram facilitan el acercamiento hacia el problemático y cambiante espacio doméstico contemporáneo.

Finalmente, la propuesta doméstica de Jean Nouvel para la exposición Dreams of Power que, sobre telemática, tuvo lugar en la Bienal de Venecia de 1995 y la casa en Floirac de Rem Koolhaas (1994-1998) nos permiten vislumbrar algunas claves de la casa contemporánea.

Conclusiones provisionales

La liberación del espacio doméstico es parte del sueño emancipatorio del proyecto moderno. A lo largo del siglo XX, la casa ha superado los límites físicos tradicionales gracias a las nuevas tecnologías y materiales (desde la planta libre al control ambiental). Sin embargo, pensar la casa de nuestro tiempo sigue requiriendo buscar la 'esencia de habitar', es decir, 'aprender primero a habitar'. Quizá el espíritu de la modernidad, que nació de la creencia en el sujeto libre, universal e igualitario, sea un proyecto inacabado capaz aún de dar respuesta al sueño de habitar, de ser una criatura mortal en la tierra.

El habitar moderno es un sueño, una aspiración difícilmente alcanzable. Estas dos palabras juntas -'habitar' y 'moderno'- comprenden una fructífera contradicción aparentemente irreconciliable. Por una parte, habitar alude a permanencia y refugio, en su imagen ancestral de la cabaña primitiva, e implica estabilidad y continuidad -'la casa es conservadora', dirá Adolf Loos-. Por el contrario, moderno es máquina y nuevos tiempos -en su imagen de Le Corbusier-, y significa dinamismo y transformación incesantes.

Pues bien, en esta tensión dialéctica subyacente en el hogar moderno es donde germina la arquitectura del siglo XX.

Y es también en esa posición inestable del habitar moderno, entre lo circunstancial y lo duradero, entre el pasado y el futuro, e inmersa en las tensiones del presente, donde reconocemos un proyecto moderno aún vigente, vigente como punto de referencia obligado para nuevas arquitecturas de futuro.'

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