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Peter Smithson. Conversaciones con estudiantes

 

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Este libro presenta una conferencia y un seminario celebrados en noviembre del 2001 en la Arizona State University y supone una ocasión única de abordar, con sus propias palabras, las posiciones teóricas y disciplinares que adopta como arquitecto. La búsqueda de un lenguaje apropiado a la situación contemporánea, sus propuestas para una nueva morfología urbana, una reflexión sobre el espacio doméstico y su evolución, o el espacio vacío como generador de posibilidades, son algunos de los temas que se exponen en este libro y cuyo objetivo es motivar a los estudiantes para que reflexionen sobre ellos y estructuren sus propias opiniones.

Descripción técnica del libro:

96 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425225796
2004
Descripción
Descripción

Detalles

Este libro presenta una conferencia y un seminario celebrados en noviembre del 2001 en la Arizona State University y supone una ocasión única de abordar, con sus propias palabras, las posiciones teóricas y disciplinares que adopta como arquitecto. La búsqueda de un lenguaje apropiado a la situación contemporánea, sus propuestas para una nueva morfología urbana, una reflexión sobre el espacio doméstico y su evolución, o el espacio vacío como generador de posibilidades, son algunos de los temas que se exponen en este libro y cuyo objetivo es motivar a los estudiantes para que reflexionen sobre ellos y estructuren sus propias opiniones.

Catherine Spellman
Karl Unglaub
Índice de contenidos
Índice de contenidos

Introducción
por John Meunier
Conversación 1
Conversación 2
Conversación La respuesta a la superabundancia
Conversación 3
10 en la escala de Richter
por Catherine Spellman, Karl Unglaub
Lee un fragmento
Lee un fragmento

¿Han cambiado tus ideas sobre la arquitectura a lo largo del tiempo?

Creo que sólo muy poco. Recientemente vi en Zúrich una exposición itinerante sobre arquitectura, fotografía, teatro y cine en la década de 1950 titulada As Found. Más tarde, en una conferencia en la AA (Architectural Association, Londres), debido a que uno de los patrocinadores estaba presente, comenté dos o tres cosas sobre la exposición, una de las cuales fue el aforismo de Mies van der Rohe “la arquitectura comienza cuando colocas cuidadosamente tres ladrillos juntos”, mientras que el brutalismo comienza cuando tratas de sacar a la luz la “ladrillidad” del ladrillo. Es algo muy físico, acerca de la cualidad. Sin duda, a Mies van der Rohe le interesaba mucho la cualidad geométrica, por su formación como marmolista. Pero su construcción era ligeramente diferente, más metafísica.
En aquella conferencia enseñé una diapositiva del patio trasero de una casa vieja con un muro de ladrillo y un árbol que había quedado en el interior del edificio. Esta imagen intentaba mostrar la “arbolidad” del árbol y la “ladrillidad” del ladrillo, y, creo que correctamente, fue interpretada probablemente como algo muy parecido a la arquitectura tradicional japonesa (teníamos libros de arquitectura japonesa). La arquitectura tradicional japonesa fue divulgada en Europa gracias a un arquitecto alemán que trabajó en Japón en la década de 1930.
El otro tema es la cuestión temporal. ¿Por qué hice algo hace cincuenta años? Podéis no creeros nada de lo que recuerdo de hace cincuenta años, pues está al límite de la memoria real.
Esta sala parece un lugar donde se podrían vender frigoríficos. Creo que es maravilloso. Os hace pensar, ¿no? ¿Cómo es la sala donde estamos hablando, dónde intercambiamos ideas? Esta sala podría estar en cualquier parte.



Vuestras primeras obras con el Independent Group se centraban en la relación entre vida y arte. ¿Qué piensas ahora sobre este tema?

Trataré este tema en la conferencia. Sin duda la obra de Bath en la década de 1980 —obra que no gusta nada— es un intento de conectar la vida de la gente, la de los servicios y la de la estructura de un modo más complejo, que ha sido interpretado por personas ajenas al tema como una arquitectura ligeramente descuidada.


¿Puedes hablarnos de tus ideas acerca de la cultura del consumo y explicar cómo se relacionan con el desarrollo de los medios de comunicación, la televisión y la publicidad?

Sí, y por eso es por lo que la conferencia se titula “La respuesta a la superabundancia”. Superabundancia significa “exceso”. ¿Qué postura adoptáis ante el “exceso”? La conferencia versa sobre la idea de controlar el “exceso”, de manera que podáis estar en el espacio. En la televisión podéis ver a una mujer que habla con veinticinco pantallas detrás, cada una con información diferente que nada tiene que ver con lo que ella está diciendo. Están ahí para confundiros, no para permitiros tener vuestras propias ideas. La televisión está para vender el producto. Incluso las noticias están pagadas por alguien. Esta mañana en la televisión emitían una entrevista sobre perros. Había un hombre, una mujer, otras cincuenta personas más, que también hablaban, y además doce cachorros en el centro. Estaba absolutamente cargado de información, una información que no se puede consumir. Volviendo a la época revolucionaria de Estados Unidos, lo que los legisladores decían era demasiado complicado para que la gente en general lo comprendiera; los derechos del hombre, toda aquella cosa intelectual. Quizá me esté comportando de un modo infantil pensando así, pero tiene un inocente atractivo; escribir reglas servía para la purificación de la cultura.
La arquitectura no participa en ese juego.
Pero es un tanto puritana. Me viene en mente la Hochschule für Gestaltung de Max Bill en Ulm, edificio que considero como el mejor de todo el siglo xx en Alemania. Sin retórica alguna crea algo muy importante sobre una ladera. La gente se posiciona acerca de este edificio y eso me parece algo maravilloso. Personalmente, no creo que sea obra de Max Bill: él no proyectaba así. A mi parecer, seguramente algún ayudante desarrolló el edificio.
La aportación de los Eames en la arquitectura es la aceptación de la colaboración de otros, lo que significa que alguien podía hacer una parte del proyecto y eso podría cambiar totalmente la dirección del mismo. Me pregunto si había alguien en el despacho de Max Bill con una sensibilidad sobre la arquitectura diferente a la de Bill. Me estoy refiriendo al tipo de espacios que incorporan el vacío como parte de ellos.


Escribisteis un ensayo titulado “Aesthetics of Change” [“Estética del cambio”]. ¿Piensas en la sociedad moderna como algo pasajero y nómada?

Por entonces hablábamos sobre un lenguaje de lo permanente y lo pasajero. Se decía que, como requieren una gran inversión, el sistema de autopistas urbanas tiende a ser permanente, mientras que las promociones de viviendas tienden a reflejar las circunstancias y a verse afectadas por el cambio, comentario que resultó ser bastante cierto. Pero, justo recién regresado de París, la paradoja es que los edificios han permanecido sin cambios durante toda mi vida y la de Hemingway; hay un romanticismo sobre París que es inmutable. Por lo tanto, es muy complicado saber qué permanece fijo y qué cambia.
Incluso la casa de los Eames ha cambiado en lo que se refiere a la relación del acantilado respecto al mar, etc.
Al entrar en coche en Phoenix, los cursos de agua no se ven, pero, en cambio, percibes las autopistas como algo permanente.
Nuestros textos siempre recogen lo que acabamos de hacer y plantean las posibilidades para lo que viene después. No es teoría, es un proceso de trabajo. Podríais preguntar: “¿Por qué de repente te interesas tanto por el clasicismo?”

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