Palabra de músico
Citas, ocurrencias y píldoras de sabiduría

Disponible

19,90 €

Palabra de músico es un pase de acceso VIP a todas las zonas reservadas y los camerinos por los que pululan cantantes, compositores, solistas, instrumentistas y, en definitiva, todos aquellos creadores que están en contacto directo con la Musa y que han experimentado en sus carnes los sacrificios, las satisfacciones y las frustraciones de la escena musical. Contiene citas de un ecléctico elenco de figuras de diferentes épocas y géneros, de Mozart a Mick Jagger, de Louis Armstrong a Nacho Vegas, de Dolly Parton a Lady Gaga… que, emparejados como si fueran los invitados de una cena festiva, disertan y despotrican sobre las bendiciones y maldiciones de la vida del músico. Esta colección de citas, fascinantes y provocativas, recordará a todo aquel que haya soñado alguna vez con actuar en el Carnegie Hall, o simplemente con llegar a saber tocar tres acordes, que no estaba equivocado: la música trasciende el tiempo y el espacio para crear un lenguaje universal.

Descripción técnica del libro:

12,5 x 18,5cm
160 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425230387
Cartoné
2017
Descripción
Descripción

Detalles

Palabra de músico es un pase de acceso VIP a todas las zonas reservadas y los camerinos por los que pululan cantantes, compositores, solistas, instrumentistas y, en definitiva, todos aquellos creadores que están en contacto directo con la Musa y que han experimentado en sus carnes los sacrificios, las satisfacciones y las frustraciones de la escena musical. Contiene citas de un ecléctico elenco de figuras de diferentes épocas y géneros, de Mozart a Mick Jagger, de Louis Armstrong a Nacho Vegas, de Dolly Parton a Lady Gaga… que, emparejados como si fueran los invitados de una cena festiva, disertan y despotrican sobre las bendiciones y maldiciones de la vida del músico. Esta colección de citas, fascinantes y provocativas, recordará a todo aquel que haya soñado alguna vez con actuar en el Carnegie Hall, o simplemente con llegar a saber tocar tres acordes, que no estaba equivocado: la música trasciende el tiempo y el espacio para crear un lenguaje universal.

Benedetta LoBalbo es una música y compositora afincada en Hastings-on-Hudson, Nueva York.

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Texto del prefacio

Prefacio

Uno de mis primeros recuerdos musicales es el de estar escuchando un single amarillo de 45 rpm que incluía una versión de la canción The Little White Duck, de Walt Whippo y Bernard Zaritzky. Es una canción muy dulce acerca de un patito blanco que está en el agua, al que luego se une una ranita verde que está nadando, y más tarde un bichito negro que está también flotando en el agua. Todo está bien. Todos “hacen lo que deben” y son felices de ser lo que son. Las estrofas que hablan del patito, de la ranita y del bichito están compuestas en acordes mayores, luminosos y vivarachos. Sin embargo, cuando está a punto de aparecer la pequeña serpiente roja, la melodía cambia a acordes menores. Con tan solo dos años, no sabía explicar con palabras qué pasaba, pero recuerdo cómo me asustaba el cambio de tonalidad. Sabía que algo iba a pasar en el estanque. Ese sutil aumento de medio tono tenía el poder suficiente para hacer que mis pequeñas piernas echaran a correr por la habitación. Un simple cambio de acorde de mayor a menor bastaba para provocar mi huida.

Laura Nyro definía la música como un “vínculo con lo divino”. También constituye un vínculo con la humanidad. La música puede levantarnos el ánimo hasta hacernos reír, pero también puede arrancarnos lágrimas largo tiempo reprimidas. Una secuencia ascendente de acordes disminuidos en una película de suspense puede erizarnos la piel. Una nota inesperada o fuera de sitio puede hacernos reír tanto como un juego de palabras. Y cuando las fuerzas combinadas de música y poesía nos tocan en lo más profundo, la experiencia puede ser trascendente.

La labor de documentación para este libro ha supuesto una divertida excursión por el particular universo que habitan los músicos: cantantes, instrumentistas, solistas, compositores, compositores de bandas sonoras… y todo aquel que esté en contacto directo con la musa y haya experimentado los sacrificios, alegrías y frustraciones que eso conlleva. Como cantante y compositora, sé bien que danzar con la musa puede llevarte al paroxismo en un momento y dejarte destrozada al siguiente. Si eres músico, espero que experimentes el don de expresar pensamientos y sentimientos que van más allá del lenguaje cotidiano como un privilegio y te puedas sentir agradecido por ello.

En esta recopilación podrás encontrar citas de un ecléctico grupo de artistas muy queridos, de diferentes épocas y lugares. Brian Eno y Louis Armstrong hablan de sus primeras influencias musicales; Vladimir Horowitz y Billy Joel revelan qué se siente en los momentos previos a subirse al escenario; John Lennon y Beethoven conversan sobre cómo la inspiración solía visitarles, sin previo aviso, en mitad de la noche; Björk y Neko Case subrayan la intensidad y la excitación que comportan las actuaciones en vivo; y Mozart y Tommy Ramone debaten sobre el arte de saber llevar el compás. Cada cita ocupa una página, de manera que cada doble página brinda espacio para el intercambio entre dos figuras de la historia de la música, lo que permite contrastar diferentes puntos de vista acerca de las bendiciones y maldiciones de ser músico.

El proceso de compilación y edición de estos pensamientos fue muy parecido al de componer una pieza musical. Había temas recurrentes que quería desarrollar y que, en algunos casos, fluían suavemente hasta el siguiente tema; o bien, en otras ocasiones, pedían un giro rítmico completo y la introducción de un nuevo motivo. Así, hay pasajes ligados, con largas citas, pero también intercambios de staccatos, de frases cortas y agudas. Los temas desarrollados precisaban que el crescendo se armase en el momento adecuado. La elección de algunas citas en lugar de otras que transmitían un mensaje similar se debió a la forma particularmente divertida o inteligente que tenían de expresar esa idea, o bien porque ofrecían un interesante contrapunto a otras citas. A veces fue la pura inspiración la que iluminó algún emparejamiento que no había considerado previamente. A lo largo de todo el proceso, mi editora desempeñó el papel de productor musical, escogiendo el vehículo más adecuado y el momento óptimo, aportando una perspectiva general de la pieza completa y de los pertinentes arreglos.

Mientras trabajaba en el libro, tuve además la oportunidad de familiarizarme con artistas a los que no conocía. Me encantó poder descubrir su trabajo y escuchar su música por primera vez. Espero que las páginas que siguen brinden a los lectores la misma oportunidad.

PD: La pequeña serpiente roja se acababa comiendo al bichito negro.
Ningún pato ni rana fue lastimado durante la grabación de aquel disco.

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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Editorial Gustavo Gili
Muchas gracias por la puntualización
Lo cierto es que la cita está general y célebremente vinculada a Paco de Lucía. Así aparece en publicaciones de lo más diverso, y a tal punto llega esta vinculación, que fue una de las frases que más se repitieron en medios y homenajes a su muerte. Esta atribución popular parece tan arraigada como la de Picasso, aunque la cita que Richardson atribuye a Picasso y esta de Paco de Lucía tampoco son exactamente iguales. En realidad, todo apunta a que estamos ante un caso de paráfrasis en el que, con conciencia de ello o no, Paco de Lucía se estaba haciendo eco de una reflexión, ya que no de sus palabras exactas, de Elliot. Para evitar dar pie a confusión, quizás sería interesante anotarlo así en próximas ediciones del libro. ¡Gracias de nuevo por señalárnoslo!
Marine
Obra poco rigurosa
La cita "Los mediocres copian y los genios roban" no es de Paco de Lucía (aunque la haya pronunciado). Se ha atribuido a Picasso, aunque en realidad es de T.S. Elliot ("Immature poets imitate; mature poets steal; bad poets deface what they take, and good poets make it into something better, or at least something different."). La atribución a Picasso deriva de que John Richardson encabeza un capítulo de su biografía del artista con esta cita. Un poco de rigor editorial.