Chairs
Historia de la silla

 

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Este libro es una historia de la silla de autor. Un recorrido que arranca con el prólogo del investigador Jorge Wagensberg sobre el concepto de asiento, presenta una panorámica de los grandes hitos de las sillas históricas y se centra, finalmente, en el universo de la silla moderna y las sucesivas miradas que le han dado sentido.

Anatxu Zabalbeascoa nos pasea por las sillas de la era industrial como las célebres sillas en serie Thonet, las sillas-manifiesto como las de Gerrit Th. Rietveld o Mies van der Rohe, o las sillas propias de la ostentación tecnológica y formalista posmoderna, donde destacan nombres propios como los de Frank O. Gehry, Philippe Starck o Jasper Morrison. Un delicioso relato, en definitiva, de aquellas creaciones maestras que han marcado un antes y un después en la historia del diseño y, al mismo tiempo, de la humanidad.

Descripción técnica del libro:

144 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425231186
2018
Descripción
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Detalles

Este libro es una historia de la silla de autor. Un recorrido que arranca con el prólogo del investigador Jorge Wagensberg sobre el concepto de asiento, presenta una panorámica de los grandes hitos de las sillas históricas y se centra, finalmente, en el universo de la silla moderna y las sucesivas miradas que le han dado sentido.

Anatxu Zabalbeascoa nos pasea por las sillas de la era industrial como las célebres sillas en serie Thonet, las sillas-manifiesto como las de Gerrit Th. Rietveld o Mies van der Rohe, o las sillas propias de la ostentación tecnológica y formalista posmoderna, donde destacan nombres propios como los de Frank O. Gehry, Philippe Starck o Jasper Morrison. Un delicioso relato, en definitiva, de aquellas creaciones maestras que han marcado un antes y un después en la historia del diseño y, al mismo tiempo, de la humanidad.

Anatxu Zabalbeascoa es periodista e historiadora especializada en arquitectura y trabaja para el diario El País, donde escribe también el blog Del tirador a la ciudad. Es autora de varios libros de arquitectura, entre los que destacan Las casas del siglo (1998), Vidas construidas (1998), Minimalismos (2001, con Javier Rodríguez Marcos), Todo sobre la casa (2011) y Chairs. Historia de la silla (2018), todos ellos publicados por la Editorial Gustavo Gili.

Índice de contenidos
Índice de contenidos

Índice

Prólogo al concepto silla
Por Jorge Wagensberg

Historia de la silla
Introducción

Las primeras sillas
Siglo xix: sillas para todos
Siglo xx: el lenguaje de las sillas
Sillas-manifiesto
Sillas-nodriza
La versión francesa
La versión escandinava
El matrimonio Eames
La plástica del plástico
La era pop
La respuesta italiana
Reciclaje y mestizaje
Sillas-argumento
Craft
Sillas fuera del tiempo

Índice cronológico
Autores y fabricantes

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Extracto del prólogo

Prólogo al concepto silla
Por Jorge Wagensberg

El concepto silla y el concepto nalga están sólidamente relacionados, pero no hay duda: antes fue la nalga. La nalga es un resultado de la selección natural y, como bien se sabe, en la selección natural la solución precede al problema. Con la selección cultural, y la silla es uno de sus resultados, ocurre exactamente lo contrario. Sin embargo, antes de continuar con otras interesantes trivialidades, digamos que, entre el concepto silla y el concepto nalga, media un tercer concepto: el concepto sentarse.

Sentarse significa asegurar una posición estable durante un tiempo mínimo sin comprometer demasiados músculos ni forzar demasiado las articulaciones. Se trata de una posición activa con la mente a punto para realizar otras operaciones más o menos importantes para la supervivencia: vigilar, acechar, comer o relacionarse con los semejantes.

Hoy parece claro que los homínidos descienden de primates arborícolas. En aquel ambiente, las nalgas no eran necesarias y la espalda podía reunirse con las extremidades posteriores según una considerable variedad de soluciones distintas de la nalga (aunque, eso sí, con simetría bilateral adornada, eso también, con el utilísimo concepto cola). Más adelante, al bajar de los árboles a la sabana, surgió el bipedismo y, con él, la carrera hacia la humanidad se vinculó a la idea de un trasero maravillosamente dibujado con dos acolchadas nalgas. El Australopithecus afarensis, que de momento se apunta la gloria de haber inventado esta línea de bipedismo; y el Homo habilis, que de momento se apunta la gloria de la industria lítica, probablemente lucían ya unos estupendos glúteos. Pero quizá fue el Homo erectus, el inventor del fuego, el que primero paseó las nalgas tal y como hoy las conocemos. En otras palabras, las nalgas tienen una antigüedad mínima de un millón de años. Los homínidos no debieron de sentarse antes de lucir una mínima idea de nalga. El peso del cuerpo clavaría literalmente los huesos en la piel, como ocurre cuando abandonamos un melocotón sin plato en la nevera y se le acaban clavando las varillas de la bandeja. Otros bípedos, como las aves, se sientan sobre el vientre, que hace en este caso de almohada, pero tal solución habría sido una involución en el caso de los homínidos, porque habría anulado la eficacia de las manos, el regalo más trascendente del bipedismo. Además, los homínidos quizá no vivían aún lo suficiente como para que la decrepitud física les impidiese practicar la posición en cuclillas, la función natural predecesora de la función sentarse. Las nalgas no son imprescindibles para sentarse.

Sentarse en cuclillas es una versión particular de una idea mucho más general en el mundo animal, que consiste en acurrucarse, o sea, tender a la forma esférica. Esta forma es, matemáticamente, la que encierra un volumen con la mínima superficie posible y es lo idóneo cuando el exterior amenaza con excesivo frío, excesivo calor o cualquier otra clase de amenaza. Sentarse en cuclillas significa sentarse literalmente sobre las pantorrillas con las rodillas flexionadas. Las pantorrillas juegan así el papel acolchador de una prenalga (aunque los gemelos sean, curiosamente, un músculo que pocos tienen espontáneamente bien desarrollado). Muchos animales y muchas culturas humanas se ponen en cuclillas en lugar de sentarse. He visto a indios amazónicos descansar en esta posición. [...]

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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