ENVÍO GRATIS A ESPAÑA en pedidos superiores a 20 €

Ortotipografía para diseñadores

Una presentación de María Serrano, editora de diseño de la Editorial Gustavo Gili

Siempre supimos que Ortotipografía para diseñadores,  de Raquel Marín Álvarez, iba a tener una buena acogida entre los diseñadores. Lo que no sabíamos es que iba a ser la sorpresa editorial del año y que la respuesta entre los profesionales del diseño no solo iba a ser buena, sino buenísima. Hemos invitado a María Serrano, editora del libro y responsable de la sección de diseño de la Editorial Gustavo Gili, a que nos resumiera en pocas palabras las maravillas de esta pequeña gran guía de estilo dirigida a diseñadores, y esto es lo que nos ha contado.


María Serrano, editora de diseño de la Editorial Gustavo Gili

La palabra ortotipografía describe el conjunto de normas y convenciones que rigen el sistema de escritura de una lengua, particularmente en lo que refiere a su estilo tipográfico (es decir: cómo se usan la cursivas, mayúsculas, negritas, versalitas, los signos ortográficos y enfáticos, los espacios…).

Las reglas de la ortotipografía responden a preguntas como ¿puede combinarse el uso de mayúsculas y cursivas en una palabra? ¿Pueden usarse negritas en un titular? ¿Los textos de los pies de foto llevan un punto al final o no? ¿Por qué no puedo usar las comillas para destacar una palabra (Vino “gratis”)? ¿Por qué en mi teclado hay un guión pequeño y uno grande? ¿Cuándo tengo que usar cada uno? ¿Por qué en los libros de GG hay un espacio entre el signo del porcentaje (%) y el número que lleva delante (35 %, y no 35%)? ¿Por qué si una frase termina en “etc.” no puedo poner además puntos suspensivos (etc…. NEVER!)? ¿Por qué en inglés los signos de puntuación sobresalen de la caja del texto alineado y en español no? ¿Por qué se escribe “6.º piso” (sin espacio) pero “6 °C” (con espacio)? ¿Y por qué el signo voladito es distinto en cada caso (º°)? A todas estas apasionantes cuestiones y muchas otras más responde la ortotipografía.

Esto, que debería interesarnos mucho a todos, sobre todo a los programadores de Twitter y Facebook y de los teclados de Apple, son cuestiones especialmente cruciales para todos los diseñadores y maquetadores que trabajan componiendo textos que no han pasado por un revisor de estilo y ortotipografía, que son muchos: en los diarios, en agencias de publicidad, en servicios de composición y en prácticamente cualquier agencia que trabaje para un cliente que no sea una editorial. Y son fundamentales también para la correcta preparación de las diapositivas que estos proyectan en las charlas, cursos y ponencias que imparten cada vez con más frecuencia (y en las que, en más ocasiones de las deseables, el interés del contenido es asesinado por los errores ortotipográficos).

Los textos que han existido hasta ahora sobre este tema lo abordan desde la perspectiva de la filología y suelen ser gruesos manuales muy extensivos y densos, pues intentan agotar todos los casos y excepciones posibles. En este libro, Raquel Marín ha sintetizado los elementos que tienen especial interés para los diseñadores porque constituyen casos con los que se encuentran con frecuencia y que les plantean dudas, y los explica con un lenguaje para no-filólogos y para gente no necesariamente familiarizada con las letras. Incluso visualmente ha dado al libro un aspecto que habla más el lenguaje de los diseñadores que cualquier otro de los manuales existentes.

Es sencillo, es directo, es atractivo, tiene una navegación muy fácil y es el primer libro de ortotipografía pensado especialmente para los diseñadores; la autora escribe desde hace un año una columna sobre el tema en la revista digital de diseño gràffica.info.

Pero más allá de los profesionales del diseño, Ortotipografía para diseñadores podrá interesar también a quienes dan sus primeros pasos en el mundo de la edición de textos, que también se topan a menudo con unos manuales orientativos demasiado densos y, en algunas cuestiones, algo pasados de moda. Es, en definitiva, un manual de primeros auxilios que ofrece algunas buenas herramientas para adentrarse sin peligro en el delicado territorio nerd de la ortotipografía.

Deja un comentario