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El valle oculto

Texto de Mauricio Pezo (Pezo von Ellrichshausen)

Este texto es un verdadero acto de reciprocidad. Kersten Geers escribió una presentación para el 2G sobre nuestra obra. David Van Severen nos envió una fotografía con nuestros respectivos 2G (n.61 y n.63) uno al lado del otro con un giro temporal en su lectura visual: la última publicación a la izquierda. Como puede verificarse al colocar un número de 2G junto al otro, se sugería el paisaje de un escenario natural continuo entre dos edificios residenciales: a la derecha una tosca masa de hormigón perforada a mano y a la izquierda una adición de superficies industriales tersas y casi herméticas. Resulta una coincidencia bastante extraña. No obstante, Andreas Vesalius hizo un truco similar en sus alegóricos cadáveres desmembrados. Como en aquellas representaciones científicas camufladas del célebre anatomista flamenco, la monografía de OFFICE Kersten Geers David Van Severen es tanto una traducción literal de cómo el dúo produce arquitectura (en su más amplia y taxonómica colección de formatos) como de los secretos ilusorios que esconden dichos métodos, e incluso de cómo deliberadamente ocultan los propios edificios.

Asumiendo que, de hecho, una monografía es en sí la construcción selectiva de un discurso —esos “momentos de memoria estratégica”, según Ellis Woodman—, la obra de OFFICE Kersten Geers David Van Severen se representa como una serie de marcos: la arquitectura como la forma suprema de interrupción de la continuidad natural del mundo. Estos marcos tienen al menos dos momentos de articulación: en las rigurosas distribuciones lineales que encierran los espacios mediante perímetros (tanto en la disposición de muros como de pilares) y en la también rigurosa selección de episodios específicos (la escena como un único fragmento frontal) de todo el edificio. Estos dos momentos pueden leerse como polos opuestos de una misma frase: por un lado, la figura esquemática, casi heroica, de una entidad formal coherente (que por lo general se formula en planta) y, por otro, la cruda reducción a un destello anecdótico y fortuito de aquella realidad estructurada; la intención como marco y la contingencia de realización como un segundo marco sobre el anterior. Quizá esta sea la polémica manifestación del permanente conflicto (al menos desde el movimiento moderno) entre la presencia de cierto edificio y su representación en un formato de medios de comunicación de masas, donde no se pretende describir (o documentar) un edificio en su totalidad arquitectónica, sino en un momento editado (en cualquier caso, un edificio nunca se presentará completamente): un mero marco para una situación. Además de aludir explícitamente al cuadro de David Hockney A Bigger Splash, la escena de alguien saltando a una piscina (pág. 73) sería comparable a las gafas de sol y el sombrero en una fotografía (o perspectiva) de Le Corbusier: es la construcción de una situación, un fotograma de una película continua. Aquí, como en los lienzos de Ed Ruscha, el espacio ilusorio se rompe por la yuxtaposición de caracteres escritos, pero al contrario que dichos textos, que destruyen la ilusión de profundidad (convirtiendo la tela en lo que realmente es: una superficie plana), los marcos cuidadosamente construidos de OFFICE Kersten Geers David Van Severen (y del fotógrafo Bas Princen) son estructuras espaciales profundas interrumpidas por trazas informales de ocupación humana. Más que la construcción teatral de una escena, los marcos atestiguan el conflicto permanente (y, de hecho, no resuelto) entre control y azar, formalidad y naturalidad, autonomía y compromiso. Quizá la ironía más radical pueda encontrarse en la feliz coincidencia entre los collages iniciales y las fotografías finales (a pesar de la traducción del trabajo artesanal en digital), en un intento por ocultar (y, por extensión, proteger) la experiencia real de cada lugar. “No es tanto lo que ve como lo que percibe” (palabras de Joan Ockman) parece ser más una misteriosa interpretación que una intención propiamente dicha. La gramática arquitectónica, con su moralismo erosionado, ha sido cuidadosamente oculta por su propia realización y por el retrato arquetípico de aquella construcción específica. 70710121645

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