Barcelona Retro
Guía de arquitectura moderna y de artes aplicadas en Barcelona (1954-1980)

Un libro de Òscar Dalmau

Disponible

14,90 €
Novedad

“Aunque las circunstancias me han llevado a ganarme la vida haciendo programas de humor, tanto en radio como en televisión, siempre pensé que mi vocación frustrada fue la de ser arquitecto.”

Así explica Òscar Dalmau, el célebre presentador televisivo, la pasión que le ha llevado a fotografiar miles de pedazos de la arquitectura y las artes aplicadas de la Barcelona de las décadas de 1950, 1960 y 1970. Esta guía recorre la ciudad condal a través de la artquitectura retro que Dalmau ha inmortalizado con su cámara. Desde arquitectos como Antoni Bonet Castellana, Josep Lluís Sert, José Antonio Coderch o Ricardo Bofill hasta ceramistas y escultores como Antoni Cumella, Eduald Serra o Pau Macià i Pons, por estas páginas desfilan los edificios, las esculturas, los esgrafiados, los murales cerámicos y un legado interminable de creadores, unos conocidos y otros no tanto, que marcaron toda una época.

Descripción técnica del libro:

16,3 x 15 cm
152 páginas
Español, Inglés
ISBN/EAN: 9788425230967
Rústica
2019
Descripción
Descripción

Detalles

“Aunque las circunstancias me han llevado a ganarme la vida haciendo programas de humor, tanto en radio como en televisión, siempre pensé que mi vocación frustrada fue la de ser arquitecto.”

Así explica Òscar Dalmau, el célebre presentador televisivo, la pasión que le ha llevado a fotografiar miles de pedazos de la arquitectura y las artes aplicadas de la Barcelona de las décadas de 1950, 1960 y 1970. Esta guía recorre la ciudad condal a través de la artquitectura retro que Dalmau ha inmortalizado con su cámara. Desde arquitectos como Antoni Bonet Castellana, Josep Lluís Sert, José Antonio Coderch o Ricardo Bofill hasta ceramistas y escultores como Antoni Cumella, Eduald Serra o Pau Macià i Pons, por estas páginas desfilan los edificios, las esculturas, los esgrafiados, los murales cerámicos y un legado interminable de creadores, unos conocidos y otros no tanto, que marcaron toda una época.

Òscar Dalmau saltó a la fama mediática con el popular concurso cultural de televisión El gran dictat y con el magazine radiofónico La competencia. Formado como periodista, ha trabajado como guionista, locutor y presentador de radio y televisión, y hoy es considerado uno de los humoristas más populares del panorama audiovisual catalana. / Òscar Dalmau va saltar a la fama mediàtica amb el popular concurs cultural de televisió El gran dictat i amb el magazine radiofònic La competència. Format com a periodista, ha treballat com a guionista, locutor i presentador de ràdio i televisió, i avui és considerat un dels humoristes més populars del panorama audiovisual català.

Índice de contenidos
Índice de contenidos

Índice

RUTA 01: Ciutat Vella
RUTA 02: Tres Torres, Bonanova, el Putxet, Sant Gervasi 
RUTA 03: Les Corts
RUTA 04: Les Corts, Sant Gervasi—Galvany
RUTA 05: Sant Gervasi—Galvany, la Dreta de l’Eixample
RUTA 06: La Dreta de l’Eixample, Fort Pienc, Navas
RUTA 07: Llars Mundet 
RUTA 08: Montjuïc 
RUTA 09: L’Esquerra de l’Eixample, Sants, Rodalies

Lee un fragmento
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Arquitectura y artes aplicadas en Barcelona de la década de 1950 a la de 1970

Aunque las circunstancias me han llevado a ganarme la vida haciendo programas de humor, tanto en radio como en televisión, siempre pensé que mi vocación frustrada fue la de ser arquitecto; pero no un arquitecto cualquiera. Puesto a imaginar imposibles, me hubiera gustado trabajar a la vez en los despachos de Antoni de Moragas i Gallissà, Antoni Bonet Castellana, Josep Lluís Sert, José Antonio Coderch, Francisco Juan Barba Corsini, Xavier Busquets, Josep Pratmarsó, Francesc Mitjans, Manuel Baldrich, Josep Maria Sostres, Oriol Bohigas, Ricardo Bofill, etc., y, en definitiva, junto con todos aquellos que, en las décadas de 1950, 1960 y 1970, contribuyeron con sus obras a hacer de Barcelona una gran ciudad. Hablo de obras arquitectónicas y, especialmente, artquitectónicas, en las que se contó con otras disciplinas artísticas para añadir un plus a las propias construcciones. Este libro recoge algunos ejemplos de estos edificios modernos construidos en Barcelona que contienen obras artísticas notables.Por ello, aparte de dedicarme a la arquitectura, también me hubiera gustado ganarme la vida trabajando la cerámica como Antoni Cumella, Jordi Aguadé o Josep Llorens i Artigas; el mosaico como Pau Macià i Pons o Armand Olivé Milián; las vidrieras como Joan Vila-Grau o Llucià Navarro; y la escultura como Eudald Serra o Josep Maria Subirachs.

Todos ellos, y muchos más, son parte de este libro porque forman también parte de Barcelona, la ciudad en la que vivo y paseo.

Este libro abarca un período arquitectónico que me fascina por su capacidad de renovación e innovación, y por el diálogo constante que recrea entre arquitectura y arte, más allá del modernismo. Porque, aunque parezca mentira, más allá del modernismo, también hay vida interesante. Cada uno de los lugares de interés señalados en esta guía os abrirá una puerta a otra era. Todos ellos son lugares, exteriores e interiores, cuyos propietarios decidieron no (re)tocar, o (re)tocar poco. Se mantienen, pues, en buena parte, inalterados por el paso del tiempo. Y, al verlos hoy, a pesar de haber sido concebidos hace medio siglo, en su mayoría siguen siendo lugares modernos e interesantes.

Este libro nace de @philmusical, mi alter ego en Instagram. Llevo años recopilando en esta red social todo lo antiguo pero moderno que me parece bello, para etiquetarlo y reseñarlo. En un principio, lo hice para consumo propio: para contar con fotos, y, en caso de encontrar información, documentar todo online y así consultarlo cuando lo precisase. Sin embargo, con el paso del tiempo, comprobé que había mucha gente interesada en estos materiales, siempre agradecida al descubrirlos. En estos momentos, mi página tiene 60.000 seguidores. Entre ellos, he descubierto con cierto rubor que algunos son personas vinculadas a la Editorial Gustavo Gili, un referente en la edición de libros de arquitectura y diseño, lo que me sugirió la idea de transformar parte de los contenidos en una guía para (re)descubrir una cara menos conocida de Barcelona.

En las páginas que tenéis entre manos hay unas cincuenta fichas que recopilan una amplia muestra de estos puntos de interés diseminados por la ciudad. Entre ellos hay referentes arquitectónicos reconocidos internacionalmente, y otros, más discretos, que merecen ser destacados por su simbiosis con algunas de las artes mencionadas: desde murales cerámicos, pasando por frescos pictóricos, esculturas, vidrieras o fotografías. Algunos edificios son referenciados aquí por sus acabados exteriores de fachada. Otros destacan por el diseño de sus interiores, en una época en la que no existía el “diseñador de interiores”. Este es el caso de espacios públicos como pueden ser restaurantes, bares de copas, instalaciones deportivas o museos; y de esos espacios semipúblicos (o semiprivados, según cómo se mire): los vestíbulos. Son zonas donde se difumina la frontera que separa el espacio público del privado, el exterior del interior. Espacios de tránsito que, quizás con demasiada frecuencia, son descuidados por los propios arquitectos. Pero, afortunadamente, en Barcelona hay un buen puñado de vestíbulos interesantes. Algunos aflorarán entre estas páginas. Muchos disponen de todo tipo de mobiliario: sofás, butacas, sillas, taburetes, mesas bajas, arte para ser contemplado a pesar de estar en una zona de paso...

Puede que uno de los arquitectos más completos y admirados a la hora de proyectar las entradas a sus edificios sea Antoni de Moragas i Gallissà: un hombre minucioso que cuidaba hasta el detalle más insignificante de sus obras. Este talante se constata a la perfección en un edificio que tiene uno de los vestíbulos más espectaculares de Barcelona: el de la Vía Augusta 128-132. Moragas diseñó las lámparas de techo y paredes, el mobiliario de la entrada, el mostrador del conserje, los tiradores de las puertas e, incluso, las diferentes formas geométricas que recogen los dibujos de las baldosas de las paredes de los espacios comunes. En muchas de sus obras más icónicas, Moragas i Gallissà actuó como promotor, constructor y arquitecto, e hizo una firme apuesta por la inclusión del arte en sus viviendas. Posiblemente, uno de los ejemplos más ilustrativos de ello es la Casa de los toros, en la Gran Vía, situada casi enfrente de la antigua plaza de toros Monumental. Allí dejó su huella el fotógrafo Català-Roca, autor de las ampliaciones fotográficas visibles desde la calle, que cubren los techos de todos los balcones y empapelan las paredes de uno de los vestíbulos.

En la horquilla de aproximadamente tres décadas que recoge esta guía, hay numerosos ejemplos de arquitectos que trabajaron en estrecha colaboración con artistas. Además de la mencionada pareja constituida por Moragas y Català-Roca, también encontraréis las que formaron Josep Maria Soteras y el escultor Josep Maria Subirachs, Antoni Bonet Castellana y el muralista Augusto Torres, Xavier Busquets y el ceramista Antoni Cumella, Albert Danés y Llucià Navarro, y un largo etcétera.

Mención aparte merecería Manuel Baldrich, un arquitecto de la Diputación de Barcelona que, a finales de la década de 1950, realizó una obra en la que dio cabida a artistas de todo tipo de disciplinas. El fruto de esta poligamia puede contemplarse en Llars Mundet, un conjunto de edificios destinados a la caridad. Hoy reconvertido en campus de la Universitat de Barcelona, constituye un museo de arte contemporáneo donde puede contemplarse desde escultura noucentista hasta muralismo abstracto. Sin embargo, esta relación entre arquitecto y artista no fue siempre posible en esa época. Si, en Barcelona, encontramos magníficos ejemplos de ello, es gracias a unos promotores sensibles. Y aquí cabe señalar otro nombre propio, el de Lluís Marsà, fundador de La Llave de Oro, una de las constructoras más importantes de la ciudad. Marsà fue un apasionado amante de las vanguardias y reservaba siempre en sus promociones una partida económica para invertir en arte contemporáneo, capaz de embellecer las fachadas y vestíbulos de los edificios que construía. De este modo, consiguió alojar en estos todo tipo de expresiones artísticas: pinturas, esculturas, frescos, esgrafiados, murales cerámicos, fotografías, tapices, etc. A la hora de vender sus pisos, Marsà siempre tuvo muy claro que los vestíbulos de sus edificios eran la mejor tarjeta de presentación de cara a posibles compradores. Un recibidor lleno de cuidados detalles obra de algún artista moderno daba a la finca un valor añadido, un plus de distinción y categoría, y mejoraba la calidad de vida de los vecinos.

Todos los referidos diálogos sirvieron para engendrar auténticas joyas, repartidas por toda Barcelona. En las páginas que siguen encontraréis unas cuantas. Para facilitaros el trabajo a la hora de recorrer la ciudad, hemos distribuido los lugares de interés en nueve rutas según un criterio de proximidad. Al inicio de cada una de ellas hay un mapa con las obras referenciadas. Cada ficha contiene la dirección y la parada del transporte público más cercana. Os deseo que tengáis un magnífico viaje por el pasado más moderno de Barcelona.

Òscar Dalmau, abril de 2019

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

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