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Ai Weiwei. Conversaciones

Un libro de Hans Ulrich Obrist

Disponible

14,42 €

El artista, arquitecto, comisario, editor, poeta y urbanista chino Ai Weiwei ha ampliado con su polifacética obra la noción tradicional de arte y se ha convertido en uno de los personajes más significativos del panorama creativo y cultural internacional.

En esta serie de entrevistas mantenidas con el comisario Hans Ulrich Obrist a lo largo de varios años, Ai Weiwei desvela el sinfín de influencias que han nutrido su obra y reflexiona sobre las múltiples dimensiones con las que se ha configurado su vida artística, desde la cerámica o los blogs, hasta la naturaleza, la filosofía o su faceta más conocida como activista político contra el gobierno de China.

Un pequeño volumen de conversaciones extraordinarias que arrojan excepcional luz sobre la complejidad de la obra y el pensamiento de Ai Weiwei y se convierten, al mismo tiempo, en recordatorio crucial de la necesidad de libertad personal, política y artística de esta figura clave de la escena artística contemporánea.

Descripción técnica del libro:

12 x 18cm
120 páginas
Español
ISBN/EAN: 9788425225543
Rústica
2013
Descripción
Descripción

Detalles

El artista, arquitecto, comisario, editor, poeta y urbanista chino Ai Weiwei ha ampliado con su polifacética obra la noción tradicional de arte y se ha convertido en uno de los personajes más significativos del panorama creativo y cultural internacional.

En esta serie de entrevistas mantenidas con el comisario Hans Ulrich Obrist a lo largo de varios años, Ai Weiwei desvela el sinfín de influencias que han nutrido su obra y reflexiona sobre las múltiples dimensiones con las que se ha configurado su vida artística, desde la cerámica o los blogs, hasta la naturaleza, la filosofía o su faceta más conocida como activista político contra el gobierno de China.

Un pequeño volumen de conversaciones extraordinarias que arrojan excepcional luz sobre la complejidad de la obra y el pensamiento de Ai Weiwei y se convierten, al mismo tiempo, en recordatorio crucial de la necesidad de libertad personal, política y artística de esta figura clave de la escena artística contemporánea.

Hans Ulrich Obrist
Índice de contenidos
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Índice de contenidos

Prefacio, Hans Ulrich Obrist

Arquitectura digital - arquitectura analógica
Sostenibilidad: una entrevista postolímpica
Las múltiples dimensiones de Ai Weiwei
La retrospectiva
Cartografía

Agradecimientos 

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Texto del prefacio

Prefacio

Mi primer encuentro con la obra de Ai Weiwei tuvo lugar en la segunda mitad de la década de 1990. Durante la preparación de la exposición Cities on the Move, Hou Hanru y yo nos alojábamos en la Embajada Suiza de Pekín, con el entonces embajador Uli Sigg. Sigg es un gran mecenas y un gran coleccionista de arte contemporáneo y la embajada estaba llena de obras de arte chino. Desde entonces he visto a Ai Weiwei en numerosas ocasiones y lo he entrevistado de manera regular a lo largo de diez años. Ai Weiwei continúa ampliando la idea de arte: es artista, poeta, arquitecto, comisario, experto en artesanía china antigua, editor, urbanista, coleccionista, bloguero, etc. Las dimensiones paralelas de su trabajo son muy complejas, y esto es lo que lo hace ser tan singular.

Ai Weiwei nació en 1957 y es hijo del poeta Ai Qing, considerado uno de los más grandes poetas chinos modernos. En 1958 su padre fue acusado de ser anticomunista, se le prohibió escribir y fue exiliado a la provincia de Sinkiang, donde Ai Weiwei pasó su juventud. Más tarde se mudó a Pekín, donde estudió dibujo con artistas proscritos amigos de su padre. Por entonces el dibujo pasó a ser una práctica diaria, y todavía hoy la mayor parte de sus ideas se concretan mediante rápidos esbozos. A finales de la década de 1970 formó parte de un grupo de jóvenes artistas en Pekín, en busca de una mayor libertad personal y artística. En 1982 decidió abandonar China e irse a Nueva York, donde entabló amistad con el poeta beat Allen Ginsberg y se sumergió en la escena artística local. En ese momento abandonó la pintura y tomó conciencia de que, como artista, podía usar todo tipo de objetos y medios. Se pasó a la fotografía, centrándose en temas políticos como la diáspora de artistas chinos en Nueva York.

En 1993, su padre se puso muy enfermo y Ai Weiwei regresó a China. Ai Qing murió en 1996. Mediante su trabajo artístico, Ai Weiwei empezó a reflexionar entonces acerca de la tensión que existía en su país entre la cultura tradicional y una modernidad que se transformaba a gran velocidad. Y, dado que no existían instituciones ligadas al arte contemporáneo, participó también activamente en la construcción de la escena artística. Publicó El libro negro (1994), El libro blanco (1995) y El libro gris (1997), que recogían entrevistas y obra de artistas chinos contemporáneos y que constituyeron una especie de manifiesto del arte de vanguardia chino. Fue también comisario de distintas exposiciones y, en 1997, fundó el espacio artístico alternativo China Art Archives and Warehouse (CAAW). Hasta entonces, el arte se mostraba fundamentalmente en hoteles, apartamentos y tiendas de marcos.

En 1999 Ai Weiwei construyó su propio estudio al norte de Pekín. Una de sus fuentes de inspiración fue un libro sobre la casa que el filósofo Ludwig Wittgenstein construyó para su hermana en Viena en 1928. Ai Weiwei proyectó su propio estudio por razones puramente prácticas, pero, al ser ampliamente aplaudido por su singular uso de estructuras y materiales sencillos, inmediatamente lanzó una carrera paralela como arquitecto, y cuenta ya con más de cincuenta proyectos construidos. Desde que, junto con los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, proyectó el Estadio Olímpico de Pekín (2008), se ha convertido también en uno de los arquitectos más famosos de China. Tanto en su obra artística como en su arquitectura a menudo utiliza objetos muy simples a los que les aporta una nueva visión. Por sus amplios intereses, que abarcan desde el arte o la arquitectura hasta la escritura, la figura de Ai Weiwei me recuerda a la de los grandes artistas del Renacimiento.

En 2006 Ai Weiwei abrió todavía un frente más al crear un blog en Internet, un blog de gran importancia, como podrá verse en las entrevistas publicadas en este volumen. Una gran empresa de Internet, que le ayudaba en los aspectos técnicos, le invitó a escribir un blog. El blog pronto se convirtió en un bloc de notas diario al que subía miles de fotografías que documentaban su vida artística y privada cotidiana, de un modo similar a como lo había hecho el dibujo en la década de 1970. Más de cien mil personas visitaban el blog a diario, hasta que en mayo de 2009 el gobierno chino lo cerró. En febrero de 2011, la editorial estadounidense The MIT Press publicó la traducción al inglés del blog: un libro sobre la vida y la cultura en China que trata de amor, sexo, identidad, entrevistas, comida, la tensión entre la historia y la modernidad, los Juegos Olímpicos, música, televisión, compras, la muerte, el gobierno, religión, etc. Ai Weiwei ha tejido una red increíble de pensamientos y palabras. Un blog produce realidad, y no se limita simplemente a representarla. Ai Weiwei es uno de nuestros mejores guías en este nuevo territorio. A lo largo de los años, todas estas actividades han formado parte de la idea ampliada que Ai Weiwei tiene del arte. Su aproximación global podría compararse a la de Joseph Beuys en tanto que “escultura social” interdisciplinar.

En nuestras entrevistas hemos hablado de todas esas dimensiones de su trabajo, así como de las conexiones que existen entre ellas. El conjunto de las entrevistas ofrece una introducción a la extraordinaria complejidad del pensamiento y de la obra de Ai Weiwei. En una de ellas, y a propósito de su posicionamiento, Ai Weiwei comentó: “De hecho, formamos parte de la realidad y, si no somos conscientes de ello, somos completamente irresponsables. Somos una realidad productiva. Somos la realidad, pero esa parte de la realidad supone que tenemos que producir otra realidad”. Nos encontramos ante una declaración artística, pero también política que nos recuerda la gran importancia de la acción política y cultural en la situación actual.

Ai Weiwei me contó que, cuando él era un niño, su padre tuvo que quemar todos sus libros. Cuando Ai Weiwei regresó a China en 1993, empezó inmediatamente a publicar libros como El libro negro, El libro blanco y El libro gris; siente debilidad por los libros. Este libro se publica como una muestra de apoyo hacia su persona y para celebrar las múltiples dimensiones de su trabajo.

Hans Ulrich Obrist
Londres, mayo de 2011

Copyright del texto: sus autores
Copyright de la edición: Editorial Gustavo Gili SL

La prensa ha dicho
La prensa ha dicho

Ai Weiwei en profunditat, més enllà dels titulars periodístics

(Borja Duñó, ARA Play, 24/01/2014)

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«El llibre, molt útil per conèixer la figura de l’artista més enllà dels titulars periodístics, recull una sèrie d’entrevistes que el comissari Hans Ulrich Obrist li ha anat fent des de mitjans dels anys 90 fins poc abans de la seva detenció.» (Borja Duñó, ARA Play, 24/01/2014)

Ai Weiwei. Conversaciones

(Raquel García-Osuna, Tendencias del Mercado del Arte n. 70, 02/2014)

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Ay! Weiwei

(Daniel Moyano, www.danielmoyano.net, 31/01/2014)

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«Su forma de interpretar el arte y la arquitectura son, cuando menos, curiosas y aparentemente ligeras.» (Daniel Moyano, www.danielmoyano.net, 30/01/2014)

Conversaciones: Ai Weiwei, Hans Ulrich Obrist. Editorial GG

(Pilar Pinchart, Skfandra, 7/02/2014)

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«[...] lo único que diferencia a un arquitecto de otro, una obra de otra, es lo que contiene la cabeza de quien lo pensó. Todo lo demás, es indiferente e indiferenciable. Y esto, también lo comparto con Ai Weiwei.» (Pilar Pinchart, Skfandra, 17/02/2014)

Ai Weiwei. Conversaciones

(Álvaro Maldonado, Arquimagazine, 18/02/2014)

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«Un pequeño volumen de conversaciones extraordinarias que arrojan excepcional luz sobre la complejidad de la obra y el pensamiento de Ai Weiwei.» (Álvaro Maldonado, Arquimagazine, 18/02/2014)

Ai Weiwei. Conversaciones

(Fernando Suárez, Cosas Visuales, 06/02/2014)

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«Su responsabilidad como blogger (actividad que él mismo define como “escultura social”), los retos y motivos de su obra, su activismo y optimista compromiso político o una aproximación más íntima y personal a la figura de Weiwei consistuyen algunos de los escenarios recurrentes de un texto absolutamente inspirador.» (Fernado Suárez, Cosas Visuales, 06/02/2014)

Ai Weiwei: un artista sin imaginación (y sin memoria)

(J. S. de Monfort, Artishock, 18/02/2014)

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«Se ha de tomar en cuenta, antes que nada y para la correcta apreciación del libro, la posición de Obrist respecto a la obra del artista chino, y es que ésta es de pura fascinación.» (J. S. de Monfort, Artishock, 18/02/2014)

Ai Weiwei. Conversaciones

(Fran Navas, Revista InspiratiON n. 20, 02/2014)

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«Un pequeño diario que engloba fantásticas conversaciones dando luz a las complejas obras y al pensamiento oculto de este gran artista.» (Fran Navas, Revista InspiratiON n. 20, 02/2014)

"Conversaciones" con Ai Weiwei

(Belén Torregrosa, Natui, 04/2014)

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«Leer a Weiwei es sentir la libertad de la mirada creativa, aquella capaz de superponer creación a medio.» (Belén Torregrosa, Natui, 04/2014)

Ai Weiwei

(Laura Mulas, Arquitectura Viva n.160, 02/2014)

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«[...] una torrentera de palabras en las que el artista reflexiona sobre cosas como: jarrones de porcelana hechos añicos, mesas con dos patas, gatos recostados sobre cartones, arquitecturas demolidas, un blog clausurado...» (Laura Mulas, Arquitectura Viva n.160, 02/2014)

Ai Weiwei. Conversaciones

(Carlos Arredondo, Revista Visual n.167, 03-04/2014)

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«Un pequeño volumen de conversaciones extraordinarias que arrojan excepcional luz sobre la complejidad de la obra y el pensamiento de Ai Weiwei.» (Carlos Arredondo, Revista Visual n.167, 03-04/2014)

Ai Weiwei. Conversaciones

(Mario S. Arsenal, Input Magazine n.2, 01/2015)

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«A medida que avanza el volumen, las conversaciones van cobrando hondura y profundidad.» (Mario S. Arsenal, Input Magazine n.2, 01/2015)

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